Tir na m-Bân



Con el nombre de Tir na m-Bân o Tierra de las Mujeres se identifica, en la tradición gaélica a las MUJERES DEL SID.

Las Mujeres del SID eran mensajeras de los dioses, pacificadoras y conocedoras del alcance del "otro mundo", que según la tradición bretona se encontraba en la Isla de Avalon, o isla de las Manzanas, fruta símbolo del conocimiento y la sabiduría.

Tierra de las mujeres en el ciberespacio, es lo que pretende ser esta sección, en la que se irán aportando estudios, trabajos de investigación y/o reflexiones que contribuya a visibilizar la creación y difusión del conocimiento colectivo de las mujeres, o de algunas de ellas.

Las áreas del conocimiento que se irán desarrollando en Tir na m-Bân, aportarán una mirada alternativa a los antecedentes de lo que hoy llamamos Sociedad del Conocimiento.


MUJERES PRECURSORAS




Áreas del conocimiento

Por la Igualdad Real, ni un paso atrás

Por mucho que se repita eso de que mujeres y hombres somos iguales ante la ley, la situación actual dista mucho de serlo todavía. En España, algunas feministas, investigadoras y activistas llevan tiempo denunciando públicamente que todavía algunos raseros de medición jurídica asientan sus bases en la desigualdad de género.

María Pazos Morán, es una de estas mujeres que desde su ámbito profesional, los estudios fiscales, la economía y la estadística, promueve iniciativas de cambio que posibiliten avanzar hacia una igualdad real en la sociedad actual.

Intentar resumir el curriculum de María Pazos es una ardua tarea, por lo que con frecuencia es la referencia a su actual ocupación, como jefa de Estudios de Investigación del Instituto de Estudios Fiscales en el Ministerio de Economía y Hacienda de España y su dedicación y activismo en la plataforma cívica por el permiso de paternidad intransferible la forma más efectiva de identificar la dimensión y alcance de su planteamiento feminista sobre la organización de la economía y las políticas públicas.

El pasado 24 de Noviembre María Pazos dió una conferencia en Xirivella (Valencia), y habló de los sesgos de género que todavía existen en la articulación de los derechos sociales y en el sistema tributario español; de manera específica se refirió a los permisos de maternidad y paternidad, al tratamiento de la tributación conjunta en el IRPF y a la trampa que encierran las ayudas económicas o prestaciones dirigidas a las mujeres cuidadoras ; tres claros ejemplos de cómo se sigue alentando el sistema de la división sexual del trabajo aún cuando su ineficiencia e improductividad sea algo que se está demostrando desde los recientes estudios de teoría económica.

Ver más allá de lo que la aparente realidad nos muestra, es una de los cometidos que posibilita la aplicación de la perspectiva de género, y así, cuando se analizan las recientes iniciativas legislativas, como la futura Ley de Igualdad y la recientemente aprobada Ley de Dependencia, desde esta perspectiva afloran a la superficie algunas de las inequidades que encierran sus textos propositivos.

Aún hay demasiada gente que se pregunta por qué es necesario el permiso de paternidad intransferible; y es a ell@s precisamente a quien se dirige la propia Pazos Morán cuando ofrece argumentos por el derecho de paternidad

Actualmente se está pidiendo al parlamento español ¡Cuatro semanas ya! de permiso de paternidad intransferible, desde el 2007, y una hoja de ruta hasta la igualdad total; para elevar la voz pública sobre este tema se pide apoyo a la campaña de recogida de firmas

Hay quien piensa que esta línea crítica con las actuales políticas de igualdad que desde España se están llevando por un gobierno que comenzó con fuerza y una apuesta estratégica por la paridad y la igualdad de género, es una especie de pataleta e inconformismo; aunque lo cierto es que aprender de las experiencias que han tenido éxito es emprender un camino hacia la excelencia; por ello, es importante, como dice María Pazos, mirar hacia países como Suecia que ya ha demostrado que es posible realizar los cambios estructurales necesarios para establecer una base de igualdad en la orientación del gasto social , el modelo de bienestar y la individualización de los derechos.

NI UN PASO ATRÁS EN IGUALDAD

Por una alianza para el cambio social en pro de la igualdad entre hombres y mujeres

María Pazos Morán

María Pazos Morán
Investigadora del Instituto de Estudios Fiscales

España se encuentra en una situación excepcional en la que las expectativas de igualdad entre hombres y mujeres son mayores que las existentes en ningún otro momento histórico y en la mayoría de los países de nuestro entorno. La consecución de la igualdad está en el primer plano de la agenda política y cuestiones antes relegadas, como la violencia de género o la desigualdad en los salarios y en el empleo, son hoy percibidas por la ciudadanía como graves problemas a resolver. Nuestro sistema de bienestar social, infra-dimensionado por razones históricas, está en condiciones de situarse a la altura del desarrollo económico adquirido por nuestro país. El gasto social español, en relación con el PIB, nos coloca a la cola de la Unión Europea, por lo que el gobierno está impulsando una serie de medidas para satisfacer necesidades hasta ahora desatendidas y para intentar paliar los importantes desequilibrios que padece nuestro mercado laboral.

Pero ¿cómo se resuelven estos problemas? Es necesario y urgente abordar el debate sobre la orientación que debe darse a la política social pues, de lo contrario, corremos el riesgo de seguir manteniendo y/ o potenciando la desigualdad en la corriente principal de las políticas públicas y, a la vez, destinando partidas de gasto cada vez más cuantiosas a paliar las consecuencia de dicha desigualdad. Esta orientación, además de ser injusta e ineficaz, es una fuente de ineficiencias el gasto público con perniciosas consecuencias para la economía en su conjunto. ¿No sería lógico dirigir las políticas a eliminar las causas de la desigualdad?

Aumentar el gasto público en protección social no es suficiente, pues un elevado nivel de gasto no es garantía de una mayor igualdad de género. Hoy sabemos que hay partidas que tienen un impacto negativo en este sentido, como son las que, intencionadamente o no, potencian la permanencia de las mujeres en el hogar. La igualdad pasa por la incorporación de las mujeres al empleo de calidad en las mismas condiciones que los hombres, lo que exige un reparto igualitario del trabajo domestico y de cuidados entre ambos sexos.

En la actualidad, dichas políticas están basadas en una idea de familia constituida por un sustentador masculino y una esposa dependiente. A la mujer se la considera responsable del trabajo doméstico y del cuidado de los hijos y mayores, supeditado su inserción laboral a esas tareas, mientras los hombres se especializan en el trabajo asalariado y, si acaso, “ayudan en casa” de forma accesoria.

No hay argumentos económicos que sustenten las resistencias al cambio. Sólo desde posiciones irracionales se puede defender la actual configuración y distribución de roles en el ámbito familiar. La especialización de las mujeres en el trabajo doméstico, que supone despilfarrar una parte sustancial de nuestro capital humano, no solamente es perniciosa para ellas sino también para la economía. Este sistema es mucho más costoso que la provisión de servicios públicos y la implantación de medidas para que los hombres compartan el trabajo doméstico, sobre todo considerando que, además, muchas mujeres se ven actualmente dependientes de la asistencia social de por vida.

Las mal llamadas _“políticas de fomento de natalidad”_, consistentes en incentivos para la retirada de las madres del mercado del trabajo a cambio de prestaciones económicas, no consiguen su objetivo. Países como Alemania, que dedican muchos recursos a estos programas, ven descender en caída libre su tasa de fertilidad. No es de extrañar, pues las mujeres europeas tienen ya unos niveles de libertad, de formación y de asunción de la igualdad que las lleva a rechazar el alto precio de la dependencia que el modelo actual les impone por el hecho de ser madres. Por el contrario, los únicos países que han conseguido mantener la natalidad de las mujeres no inmigrantes en las últimas décadas son los países que, como Suecia, proporcionan instrumentos para que las madres permanezcan en el empleo de calidad y para que los padres asuman su parte en el cuidado de los hijos y las tareas domésticas. Los países que han optado por el modelo de igualdad de roles han conseguido, además, ser los primeros en el ranking de competitividad, aunque en todos quede aún un largo camino que recorrer. Sin embargo, contra toda esta evidencia empírica, son todavía muchos los que quieren dar marcha atrás a la rueda de la historia.

Las autoridades españolas declaran una y otra vez que la igualdad entre hombres y mujeres es una cuestión de justicia y de eficiencia económica, pero se olvidan de este objetivo en la reforma del IRPF, en la reforma laboral o en la Ley de Dependencia. Sólo se discute sobre igualdad cuando se diseñan políticas específicas, las llamadas “políticas de igualdad”, las cuales representan una ínfima parte del presupuesto público y a veces incluso incorporan medidas que siguen fomentando comportamientos diferenciados por sexo. La individualización del IRPF se reconoce como necesidad en el proyecto de ley de reforma del IRPF, pero no se aborda. El permiso de paternidad, tan necesario para que los hombres asuman su parte de cuidado de los hijos y para que la sociedad en su conjunto entienda que este cuidado es responsabilidad de ambos progenitores, se sobreestima en coste y se deja en una duración minúscula, sin plantear el objetivo de igualdad entre permisos de padres y madres. Se sigue sin dedicar atención a los servicios de ecuación infantil. A la vez, se aumentan los permisos por maternidad, las excedencias y las facilidades para que las mujeres abandonen el trabajo asalariado por cuidar a niños y personas dependientes, como las previstas en el Plan Concilia, en la Ley de Igualdad y en el artículo 18 de la Ley de Dependencia.

En la reforma laboral en curso se van a dar facilidades para la conversión de contratos fijos en indefinidos pero, ¿qué empresario va a querer hacer contrato indefinidos a las mujeres?

Mientras los empresarios tengan cada vez menos obligaciones con los hombres y cada vez más obligaciones con las mujeres, seguirá aumentando la discriminación salarial y las diferencias por sexos en todos los indicadores de precariedad, desempleo, temporalidad y subempleo. Los planes de igualdad no conseguirán contrarrestar las desigualdades introducidas por las supuestas ventajas ofrecidas a mujeres, ventajas en realidad no son para ellas sino para sus familias a cambio de que ellas se sacrifiquen.

En otro momento histórico, y en países con mercados de trabajo fuertemente regularizados como Noruega, fue posible establecer políticas diferenciales para hombres y mujeres (las llamadas “women friendly policies”) de tal manera que las mujeres cuidaran de los hijos por un tiempo sin perder totalmente su inserción laboral. Pero en el mundo actual de los mercados de trabajo desregularizados esta vía es altamente costosa e ineficaz.

No podemos perder de vista la experiencia y la situación internacional para valorar el efecto de unas y otras políticas.

Ha llegado la hora de que la sincera preocupación que existe en la sociedad por estos temas cristalice en una reforma de nuestro sistema de organización social que apueste decididamente por la igualdad de género. Esto significa reorientar las prioridades del gasto público, progresivamente pero sin dar ni un paso en la dirección contraria, para conseguir:

Hoy es posible emprender en España el cambio de la igualdad. Nos jugamos mucho, pues las oportunidades históricas no se presentan todos los días, ni duran eternamente. Hoy la sociedad española atisba la posibilidad de la igualdad y está a favor de ella, pero cuando las diferencias se sedimentan y un modelo de desigualdad se instala, es mucho más difícil reformarlo.

Apliquemos las energías de este singular momento a impulsar los cambios necesarios para que nuestro país sea verdaderamente pionero en igualdad y en competitividad económica. Esta es la responsabilidad histórica a la que nos enfrentamos.

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sgd | 05/12/2006 | |

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