





Hay quien pretende utilizar como coartada la crisis económica actual para frenar el avance en Igualdad. La desarticulación de los organismos de igualdad y el debilitamiento de los mecanismos institucionales para la tranversalización de la igualdad de género significan un grave retroceso en la implementación y desarrollo de las Políticas para la igualdad de Género, y al mismo tiempo una dejación de la responsabilidad asumida en esta materia a través de los compromisos establecidos a nivel internacional, nacional, regional y local.
El pasado día 25 de mayo se comunicó por parte del Presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, señor José María Barreda, la remodelación del gobierno de esta comunidad autónoma donde concretamente, por la parte que nos toca, se suprimía el Instituto de la Mujer.
_Algunas mujeres hemos intercambiado opiniones sobre este tema y creemos que es necesario responder frente a esta decisión que consideramos todo un retroceso en el avance de la visibilización de las políticas igualitarias y por ello os invitamos a firmar el manifiesto que hemos redactado y podéis ver en este enlace _.
SinGENEROdeDUDAS se suma a este Manifiesto desde esta Comunidad de Conocimiento en la Red, os animamos a apoyar y difundir esta iniciativa.
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Por Carmen Castro y María Pazos
En las últimas semanas se ha reactivado el debate sobre la necesidad de corresponsabilidad en el cuidado y atención de las hijas e hijos, a raíz de la aprobación por el Parlamento de Aragón de la llamada Ley de igualdad en las relaciones familiares ante la ruptura de convivencia de los padres. Es loable la preocupación por la custodia responsable y por minimizar las consecuencias negativas que tienen sobre los hijos/as las desavenencias de sus progenitores, tanto en caso de divorcio como durante la convivencia. Pero las dificultades surgen a la hora de la práctica, porque las resistencias e intereses patriarcales crean trampas que frecuentemente aparecen envueltas en una apariencia de igualdad (neomachismo). Adoptar una actitud proactiva para desmontar estos mecanismos es una tarea cada vez más urgente.
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La Universidad de Murcia, en el seno de la Universidad Internacional del Mar, ha organizado una nueva edición del seminario-workshop sobre “Género y Políticas Públicas: el Presupuestouna con Perspectiva de Género” que tendrá lugar durante los días 12 al 16 de julio en Cehegín. Se otorgarán 3 créditos ECTS.
Leer másLa revista ÍCONOS , publicación cuatrimestral de FLACSO – Ecuador , hace un llamado a presentar artículos para dar contenido al dossier que interrogue lo queer (como teoría y práctica política, que ha surgido como una contestación y resistencia a las políticas de identidad, particularmente a las identidades basadas en la reivindicación del “orgullo gay”) en su intersección con lo racial, lo étnico y la clase que mira las categorías como objetos dentro de una historicidad.


Por Soledad Gallego – Díaz
Lo que está haciendo Occidente en Afganistán es vergonzoso. Es humillante y deshonroso que los mismos Gobiernos que acaban de anunciar una nueva estrategia para “revitalizar los esfuerzos comunes” y ayudar a transformar ese país en un régimen aceptable internacionalmente, se mantengan en completo silencio ante la aprobación de una ley que condena, de nuevo, a las mujeres afganas a la peor de las esclavitudes. “El silencio de Occidente está siendo desastroso para los derechos de las mujeres en Afganistán”, protesta la responsable de la Comisión Independiente de Derechos Humanos, Soraya Sobhrang.
Los derechos de las mujeres afganas son la moneda de cambio a la hora de conseguir apoyo contra el terrorismo
Hay que impedir que en Afganistán se aprueben leyes que legalicen, justifiquen y amparen la esclavitud
La ley que acaba de ser firmada por nuestro gran aliado, el elegante presidente Hamid Karzai, retrotrae a las mujeres a la peor época de los talibanes, pero eso no parece alarmar a nuestros gobernantes, que tienden a considerar a las mujeres afganas, y a sus derechos, como una moneda de cambio razonable a la hora de conseguir apoyo contra el terrorismo. Si Karzai necesita los votos de los shiíes y éstos le exigen la nueva ley, Occidente cierra los ojos y mantiene la boca cerrada.
Conste aquí que los políticos reunidos en la Conferencia de Alto Nivel sobre el futuro de Afganistán, celebrada en La Haya el pasado 31 de marzo, que han sido capaces de negociar con Karzai sin pedir la previa, inmediata y total derogación de esa ley, se han mantenido en un vergonzoso silencio frente a algo que sólo tiene precedentes en la legislación antisemita de la Alemania nazi.
El texto exacto de la ley se mantiene en secreto, pero se sabe que ya ha sido firmada y que obliga a las mujeres afganas a pedir permiso a sus maridos para salir de casa y a depender completamente de ellos para poder recibir ayuda médica, educación o buscar trabajo. Tampoco pueden rehusar tener sexo con sus cónyuges. Los políticos occidentales aceptan, en general, que si una mujer es obligada a tener sexo con su marido se está produciendo una violación, pero ese principio no rige, por algún extraño motivo, para las mujeres afganas, cuyos derechos humanos no tienen nada que ver con los derechos de las mujeres del cualquier otra parte del mundo civilizado.
Es totalmente inaceptable que por ningún motivo, excusa o justificación cultural se abandone a las mujeres de Afganistán y se consienta que las autoridades de ese país sustraigan de cualquier negociación o acuerdo el derecho de las mujeres a ser consideradas seres humanos autónomos. No se trata de la dificultad de luchar contra costumbres arraigadas, sino de algo mucho más simple: de impedir que se aprueben leyes que legalicen, justifiquen y amparen la esclavitud.
Resulta increíble que ocho años después de establecer una fuerte presencia occidental en Afganistán, de miles de millones de dólares invertidos en ese país, todavía haya que recordar a nuestros dirigentes que no es posible ningún acuerdo con Afganistán que no incluya el respeto a los derechos humanos de las mujeres. Dejarlas salir libremente de sus domicilios, sin permiso de nadie, debe ser una obligación legal. Es desalentador y vergonzoso tener que repetir ocho años después: “No sin las mujeres”.
Los responsables políticos occidentales no pueden escudarse en que esta nueva ley les haya cogido por sorpresa. En los últimos tiempos, los pasos atrás en la situación de las mujeres han sido constantes. ¿Hemos exigido la puesta en libertad del estudiante Sayed Pervez, cuya condena a 20 años de cárcel por difundir información favorable a las mujeres acaba de ser ratificada por la Corte Suprema afgana? ¿Hemos protestado por la expulsión del parlamento de la diputada Malalai Joya, que osó comparar la cámara con “un establo de animales”? Silencio. (En otro orden de cosas, ¿somos conscientes de que nuestra actitud timorata y falta de convicción ha hecho que lleguemos a una situación en la que nadie se atrevería a escribir hoy día Los versos satánicos, de Salman Rushdie, y mucho menos a publicarlos?).
El Gobierno español, que ha vinculado buena parte de su cooperación internacional a programas de género que ayuden a las mujeres en países poco desarrollados, mantiene, sin embargo, un completo silencio sobre Afganistán. Rodríguez Zapatero siempre ha considerado que la presencia de nuestras tropas en ese país es legítima e, incluso, en la mencionada conferencia de La Haya ha ofrecido ampliar esa participación, con el probable envío de guardias civiles que colaboren en el mantenimiento del orden y la seguridad. ¿De quiénes? ¿Está, acaso, más justificado salir de Kosovo que de Afganistán? ¿Por qué?
[Fuente: El Pais ]
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La RED Feminista lanza campaña para combatir el tremendismo de la iglesia Activistas afganas temen que sus derechos terminen siendo el precio de la paz