


Las organizaciones feministas abajo firmantes denunciamos que el Proyecto de Ley de Presupuestos del Estado para 2012 representa una regresión en la promoción de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres que los poderes públicos deben realizar en cumplimiento del artículo 9.2 de la Constitución.
El presupuesto para el Instituto de la Mujer y en general para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, baja un 19,9%, porcentaje superior al del conjunto de los ministerios (16,9%) y el de la Delegación del Gobierno contra la violencia de género un 21,3%, pese a que el propio ministerio reconoce que de enero a 17 de abril de 2012 el número de asesinadas asciende a catorce.
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En el ambiente festivo y solidario de las actuales movilizaciones en España, el único incidente conocido, la única censura, fue la retirada de una pancarta feminista y el abucheo a quienes la colocaron. No debe sorprendernos: la ideología dominante nos invade a todos/as, desde la Plaza Tahrir a la Puerta del Sol. En todos los países, en todos los periodos históricos, el patriarcado no se sostendría sin la configuración del género masculino como rechazo de lo femenino, sin esa violencia simbólica escrita en el cuerpo de las mujeres, sin nuestra propia interiorización de la dominación masculina. Y como escribió Keynes: “La dificultad no reside en comprender nuevas ideas, sino en rehuir las viejas, que penetran hasta el último rincón del cerebro de aquell@s que, como la mayoría de nosotr@s, hemos sido educad@s en ellas”.
¿Qué hacer? La discusión teórica es importante , pero estoy convencida de que la batalla se ha de ganar en la práctica.
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Una nueva edición del Encuentro Intercultural de Mujeres que organiza la Asociación El Cerezo , y ya van 12 años, está en marcha; y por segunda vez participaré con ellas en este encuentro, dedicado en su XIII edición a ‘Feminismos y economía social y solidaria’. Será en Villena, en la finca de El Cerezo convertida en Centro Natural y de recuperación medioambiental, durante los días 1, 2 y 3 de Junio.
La idea de estos Encuentros es que sirvan para articular pactos entre mujeres, derribando fronteras y construyendo alternativas feministas que reafirmen los Derechos Humanos de las Mujeres. Y por lo que he podido experimentar, lo consiguen.
El año pasado tuve la oportunidad de compartir con ellas la capacidad sinérgica de poner en movimiento la energía transformadora que se generó en el encuentro sobre ciberfeminismo. Un aprendizaje necesario, en mi opinión, para el cambio de paradigma y la creación de alternativas al modelo de sociedad actual.
La articulación de redes de economía social y solidaria en clave feminista es el relato colectivo que iremos hilvanando en este XIII Encuentro, a través de este sugerente programa que justifican así:
La economía social y solidaria se está consolidando, en estos momentos de profunda crisis económica como una alternativa de mantenimiento y creación de empleo para todos los colectivos, entre ellos y principalmente las mujeres. La Economía Social, consiguió su refrendo en la aprobación de la Ley de Economía Social el pasado año, promovida por Cepes, la Confederación Española de la Economía Social, a la que pertenece la asociación El Cerezo.Consideramos que es un modelo sostenible, porque tiene en cuenta la igualdad de oportunidades, la implantación en el territorio, la toma de democráticas de las decisiones y la reinversión de los beneficios.
Podemos afirmar, sin tener que recurrir a estadísticas, que la mujeres están sobre representadas entre los más desfavorecidos, los pobres y los “sin voz” en todas partes en el mundo.
Las mujeres apoyan a sus familias en las regiones más devastadas, o en nuestros propios suburbios, cultivan la tierra, mantienen a flote los pequeños comercios, producen la artesanía. Cada vez más, se dedican a organizar este sector informal y invisible. La paradoja es que las mujeres que hacen vivir la economía de numerosos países, permanecen excluidas de las esferas de decisión, o incluso reducidas al estatus de menores, incluso por los representantes varones de este movimiento, que no reconocen el carácter protagonista de las mujeres en estas nuevas formas de organización.
¿Quieres conocer el programa del XIII Encuentro Intercultural? sigue leyendo este mismo texto …
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Por Macu Gimeno Mengual
El movimiento 15M, nacido de la necesidad de un cambio que propiciara la participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones, del rechazo a la corrupción política o a los recortes sociales, ha querido ser privativo desde el primer momento de los hombres. O eso nos quieren hacer sentir a las miles de mujeres que en diferentes ciudades del territorio del Estado hemos tenido que recordarles que no es posible una democracia que se asiente sobre la desigualdad entre mujeres y hombres.
Hemos luchado para cambiar el lenguaje sexista utilizado en las acampadas. Para que se nos tuviera en cuenta, recordando que somos la mitad de la población. Con esfuerzo hemos conseguido crear comisiones en diferentes acampadas, elaborado manifiestos , impartido talleres. Las feministas indignadas.
Claro que todo este trabajo sería innecesario realizarlo si hablásemos de los hombres. Porque todo está pensado por y para ellos. Sin embargo, nosotras tenemos que ganarnos los espacios y tiempos. Una amiga se preguntaba porqué si ella compartía todas las reivindicaciones del movimiento 15M, éste no se solidarizaba con ninguna de las reivindicaciones feministas. En concreto lo que más le dolió fue la falta de apoyo a una concentración contra una nuevo femicidio. Ocurrió en Valencia y también en una población cercana.Y esto mismo lo hemos venido sufriendo todas y cada una de nosotras en diferentes acampadas.
Por eso hemos estado preguntando en las redes una y otra vez para cuando un 15M contra la violencia machista. Por eso no creemos en la consigna de Democracia real, ya, porque mientras exista machismo no habrá democracia, sino una sociedad patriarcal. Por eso no nos sentimos feministas indignadas, sino cabreadas, y mucho.
La pasada semana, las protestas feministas se sucedieron en las redes. Y ello porque el 15O, la marcha mundial por el cambio global, requería un llamamiento expreso sobre la desigualdad de género, caldo de cultivo de esta lacra horrible que es la violencia machista y que en poco más de cuarenta y ocho horas se cobró de nuevo la vida de tres mujeres en el estado español.
Carteles y consignas de revolución feminista llenaron las redes. Feminismos enlazados que consiguieron – sin apenas tiempo, ni más recurso que nuestro cabreo – hacernos visibles dentro de las masivas manifestaciones del 150.
En Valencia, en una multitudinaria manifestación que llenó las calles de la ciudad y la colapsó durante horas, feministas con carteles de diferentes consignas en contra de cualquier tipo de violencia machista, se hicieron visibles gracias a la sororidad, esa extraña palabra cuyo significado no entiende el patriarcado y que nos enlaza y hermana a las feministas más allá de siglas o ideologías.
Estoy convencida que todas y cada una de las personas que manifestó su repulsa hacia la violencia machista, también está en contra de la discriminación por la orientación sexual o identidad de género, a favor de los derechos de las personas inmigrantes o en contra el maltrato animal o los desahucios, por poner sólo algunos ejemplos. Ser feminista no nos excluye de ser solidarias. A pesar de los movimientos neo machistas que se disfrazan de igualitarios y nos acusan de “feminazis”, queremos una sociedad igualitaria donde no tenga cabida ningún tipo de violencia.
Las feministas indignadas hemos pasado a estar cabreadas después de darnos una vuelta por algunas de las manifestaciones del sábado y comprobar de nuevo cómo se quiere escribir la historia sin las mujeres. Por eso es importante continuar haciéndonos visibles. Gracias a todas las personas feministas que acudieron el sábado a una simple llamada para decir que estamos hartas, que la revolución será feminista o no será.
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Hora de levantarse ¿La emergencia de un nuevo machismo - leninismo?