
“El Manifiesto Scum fue considerado como uno de los tratados más escandalosos, violentos y enloquecidos cuando apareció por primera vez en 1968.
Por Silvia Cuevas-Morales

Como dice Elvira Siurana, editora de Kira Edit y Vindicación Feminista, “nunca debió pensar Valérie Solanas que su provocador manifiesto se convertiría en un clásico del feminismo internacional” (1). Han pasado cuarenta años desde su primera edición y veinte desde la muerte de su autora, pero su grito aún sigue inquietando y reproduciéndose en diversos idiomas y en diversos formatos, desde copias piratas a diversas versiones en la red.
Valérie Solanas escribió el texto en 1967 y en 1968, mismo año en que disparó a Andy Warhol, su manifiesto fue publicado por Olympia Press. Pasarían 10 años hasta que en 1977 se publicara su primera edición en castellano en España, traducido por la poeta Ana Becciu y editado por Ediciones de Feminismo, precursora de Vindicación Feminista. Tras muchas conversaciones con la autora, Solanas autorizó su publicación en castellano.
En su momento la obra obtuvo irritadas críticas de comentaristas patrios, entre ellos la de Francisco Umbral, comentarios irritados que incluso hoy abundan en la red. Pero a pesar de que algunos desprecian esta pequeña obra y simplemente tachan a su autora de “loca extremista”, Valérie Solanas ha sabido llegar al corazón de muchas feministas radicales. Como bien lo explica Vivian Gornik en su introducción a la segunda edición norteamericana de SCUM:
“El SCUM Manifiesto es la voz de una criatura, de una criatura del mundo occidental, una criatura de nuestra época, perdida y herida. Voz salvaje y desalentadoramente glacial, cruel, sin indulgencia para con el mundo…. una voz situada más allá de la razón, más allá de la decencia burguesa. (…..) Desde este estado de ánimo, Solanas revela los auténticos sentimientos de la feminista, su quintaesencia; y tales sentimientos están regidos por una rabia atroz. (….) Una rabia que no todas las mujeres se han atrevido a descubrir en su interior, a aprender y a aceptar.” (2)
Tal vez el éxito de esta pequeña obra se deba a que “muchas mujeres a lo ancho del mundo comprendemos muy bien la desesperación y rabia que inspiraron a Valérie Solanas. Probablemente muchas sentimos esa sed de venganza – que la cordura mantiene a nivel de fantasía – y que causa esa hilaridad liberadora que ha convertido el SCUM en un libro tan popular en los ambientes feministas.” (3)
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La primera tienda erótica para mujeres en Valencia se inauguró el pasado viernes; Rakel y Elena, dos educadoras sociales de 32 y 29 años, feministas y socias de Las Moiras han inventado este personaje que da nombre a su iniciativa emprenderoda.
Leer másConchita llegó a nuestras vidas con la fuerza de las mujeres que buscan descubrirse cada día y convencida del derecho a gozar de su sexualidad, sensualidad y erotismo.
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El Seminario Ciencias y Tecnologías del Cuerpo desde una perspectiva CTS abre la convocatoria a participar en la sesión especial que tendrá lugar el miércoles 18 de marzo de 2009 en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC y contará con la participación de Marina Núñez, Remedios Zafra y Antonio Lafuente.
Se invita a que envíen propuestas, hasta el 20 de enero de 2009, todxs lxs estudiantes, académicxs, artistas, colectivos, etc. que quieran participar en el laboratorio de arte, tecnología y feminismo. Las temáticas sugeridas son: ciberfemismo, tecnologías del cuerpo y género, arte y tecnología, nuevas plataformas de creación.
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Anillos, Comunidades y Redes Ciberactivismo Ciberfeminismo Copyleft Cyborg E-democracia E-learning Emisoras de Radio Software Libre


Por Elsa Lever
Si existe algo mejor que el nacimiento de los blogs, eso es el nacimiento mismo de las bloggeras, de las mujeres que enfrentan cualquier tecnofobia para aprovechar la red de redes para expresarse y difundir el conocimiento.
Y cuando al hecho de ser blogs creados por mujeres, se agrega que son sitios feministas, con perspectiva de género o mínimo dejan ver una crítica en ciernes, no podemos más que sentirnos, si no satisfechas, sí muy congratuladas por el peso y presencia que tenemos en Internet.
Hoy no hay suceso, fenómeno social y político, trascendente o trivial, que escape al comentario oportuno en un blog. Todos los continentes, aun con sus limitaciones algunos, están unidos por el Internet. No hay blog ni sitio web que no pueda leerse al otro lado del mundo. No hay fronteras, ni visas, ni muros.
Estamos unidos y unidas en tiempo y espacio. Las bitácoras son hoy en día una herramienta de comunicación sencilla y poderosa: permiten hacer un seguimiento de un tema y expresar opiniones de manera inmediata. El blog es el eje actualmente de las comunicaciones por Internet; por ello todos los habitantes somos parte de una nueva era: la blogalización.
Y de la mano de esta blogalización estamos las mujeres. Al arribar a las tecnologías de la información, a los blogs, al hecho ya no sólo de consumir sino también de producir información, experiencias y conocimientos, estamos despojándonos de temores, estereotipos y tabúes, dando por resultado una tecnofilia difícil de detener.
No hago a un lado a las expertas en ciberfeminismo, quienes han hecho amplios y detallados estudios, así como acertadas críticas, posición bautizada como distopía, en contraposición a la netopía –y en la que me asumo-, es decir a la posibilidad de una utopía del ciberespacio, donde éste funciona como un gran foro democrático y equitativo.
Quienes hablan de la netopía plantean que, una vez más, estamos de nuevo frente a una tecnología que sirve como instrumento de poder de subordinación, o incluso re-subordinación, en manos del “varón blanco occidental”. Sin embargo esta distopía, desde mi bloggeril punto de vista, sólo fomenta la tecnofobia en las mujeres. Es decir, como se supone que la tecnología es “campo masculino” y el Internet espacio “público”, entonces también se supone que debemos rechazarlos en automático, condenarlos y confrontarlos. Y con ello sólo nos estamos negando la oportunidad de apropiarnos del Internet como recurso político; como arma y herramienta políticas.
Repito: no hago a un lado este cuestionamiento. De hecho, reconozco que esta situación planteada es real, y palpable una vez que una se conecta a la red. Sin embargo, no estoy de acuerdo del todo. Creo que ese ver a las TIC como instrumentos de perpetuación del poder masculino sobre las mujeres es negar e invisibilizar la participación femenina en la red de redes. Efectivamente arribamos al uso, conocimiento, aprovechamiento y apropiación del Internet y sitios web o blogs cuando éstos eran sólo una extensión del opresivo poder patriarcal, el falocentrismo y machismo. Pero hoy ya no es del todo así.
Sí, son los hombres los que forman la élite de poder en Internet. Los que deciden, diseñan y dominan el discurso, colocando nuevamente a las mujeres como secundarias u objetos. Los que, ahora a través de un medio eje, crean diferencias, organizándolas jerárquicamente, y convirtiéndolas en desigualdades. Pero también es cierto que aun cuando son mayoría, ya no son la totalidad. Y en ese mínimo margen, donde las mujeres tecnofílicas comienzan a moverse, es donde está la simiente de una “subversión” de la actual estructura de género.
Seguir viendo el fenómeno del ciberespacio como una habitación donde sólo hay varones blancos y de clase media, jugando, chateando y navegando por sitios pornográficos, o creando páginas comerciales o blogs donde sólo se habla de guerra, odios o terrorismos, es tener una visión extremadamente pesimista, y además dañina para el movimiento feminista, porque no permite a las mujeres tomar al ciberespacio como una nueva esfera pública dónde difundir, debatir y construir retos y alcances.
O es que, ¿el sexismo, las exclusiones sociales, de raza y clase, que imperan en la cibercultura, nos van a detener? Si no nos hemos rendido, y cada día conseguimos dar pasos hacia una sociedad más equitativa, ¿nos vamos a rendir ante los visos de opresión y dominación que enmarcan todavía el ciberespacio?
En lugar de ratificar con nuestra tecnofobia, que navegar, bloggear, administrar, es cosa “de hombres”, deberíamos mejor poner en jaque, y en orden, ese cibermundo para transformarlo en una esfera pública de discusión política, que sirva para mejorarlo y equilibrarlo. Eso sí, para ello es necesario que nosotras trastoquemos las estructuras de control, asumiéndonos como transgresoras en lo político, social, económico y cultural. Y esto se consigue no sólo usando y aprovechando las TIC, sino conociéndolas y apropiándonoslas, y todavía yendo más allá: articulándolas con un proyecto político.
Creo que estamos justo en un momento en que hacemos esfuerzos individuales en la red. Estamos conociendo la red, y midiendo nuestras capacidades. Estamos, poco a poco, perdiendo el miedo a exponer nuestras ideas y a generar información. Pero aún nos hace falta articularnos entre nosotras, sustentándonos en un ciberproyecto político, feminista, activista.
Pero sin duda, cada vez más nos agrupamos en redes, nos damos tiempo de intercambiar esfuerzos cibernéticos. Conformamos cibercomunidades, conectamos lo distante. Tejemos alianzas en la red, compartimos experiencias y vislumbramos una netopía más factible que utópica. Hemos dado pie a un ciberfeminismo, desarrollado por Donna Haraway y que Sadie Plant utilizó para definir la “cooperación liberadora entre mujer, máquina y nuevas tecnologías”. Un activismo feminista que usa a los nuevos medios de comunicación tecnológicos como herramientas políticas.
Creo, firmemente, que no debemos desaprovechar la gran oportunidad que representa tener esta posibilidad de expresión, comunicación e información que las antecesoras generaciones de feministas no tuvieron, como por ejemplo propagar la causa feminista.
Una excelente forma de hacerlo es impulsando estrategias de educación y adquisición de conocimientos tecnológicos dirigidas a mujeres. Y más específicamente, si de blogs o sitios web se trata, debemos proporcionar guías de recursos y herramientas cibernéticas que permitan facilitar a las mujeres su incorporación al ciberespacio.
Esos han sido algunos de los objetivos que me planteé al crear el blog Mujeres.Net (www.mujeresnet.blogspot.com), donde pretendo no sólo compartir información, opiniones y reflexiones con perspectiva de género, sino también ofrecer estrategias y recursos electrónicos, espacio de debate feminista, direcciones, bibliografía. He buscado hacer visible y reconocer el trabajo y las aportaciones de hombres y mujeres que favorezcan la igualdad de género, a través de enlaces a webs feministas y otros espacios, desarrollando una cultura inclusiva de las diferencias.
Participar en grupos, listas o foros de debate y otros sitios de encuentro con perspectiva feminista, así como crear y gestionar proyectos tipo wikipedia o comunidades virtuales, y blogs o bitácoras, abona este camino. Sólo así lograremos hacer de la red de redes un instrumento de comunicación, gestión y participación, condiciones básicas para dar lugar a una sociedad, y una cibersociedad, más justas y equitativas.
Respecto a los blogs, en realidad no se requiere tener grandes conocimientos de informática o programación para crear uno. Por ello es que se han vuelto una superherramienta de la libertad de expresión: sin jefes que censuren, sin cobros que limiten o condicionen. Sólo la creadora y el creador de un blog, frente a sus ideas y su tiempo disponible.
Sin duda las mujeres tenemos presencia en la blogósfera, aunque se hable de sólo una cuarta parte de los bloggers, aunque ello no implica que todas estés posicionadas desde el feminismo. Pero la existencia y aparición diaria de bitácoras publicadas por mujeres feministas ha ido en aumento; el trabajo en la red también; hay destacadas iniciativas individuales, pero también muchas publicaciones colectivas y comprometidas por la equidad e igualdad de género en Internet.
Las tecnologías de la información son el nuevo fruto del árbol del conocimiento. Es nuestra oportunidad de tomarlo y contar una nueva historia, donde las consecuencias de hacerlo no sean un castigo, sino un premio, compartido por todas las mujeres del planeta. Bloggeras, tecnofílicas, mujeres blogalizadas, ciberfeministas, no importa cómo nos nombremos. Lo trascendente es esta maravillosa oportunidad tecnológica de concebir y difundir un nuevo mundo donde hombres y mujeres vivamos con y en la equidad.
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